Blur | Fuera de Hora – October 2015

“Fuera de Hora” Magazine, from Argentina. Spanish interview.

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BLUR

El día en que se confirmó la nueva visita del grupo a la Argentina, la banda se estaba presentando en el mítico Hyde Park de Londres con otro show de su gira “The Magic Whip Tour”que llegará a Tecnópolis el próximo 11 de octubre. Al día siguiente los entrevistamos.
Miles de personas están esperando que Blur suba a escena, dirigen su furtiva mirada al cielo esperando nerviosos que los minutos pasen para que la banda arranque su show. La excusa de ver el octavo álbum de estudio en el glorioso espacio de Hyde Park en plena primavera inglesa, evento que ha convocado a varios miles de británicos, pero también rebalsa de europeos, unos cuantos asiáticos y, como corresponde, unos cuantos fanáticos argentinos que encima celebran que la gran banda que lidera Damon Albarn acaba de confirmar dos recitales en Argentina, uno el 10 de octubre en Córdoba y el segundo, 24 horas más tarde, nada menos que en Tecnópolis, audaz movida de T4F para el mes electoral más fuerte del año. Así se provoca de inmediato el delirio de aquellos seguidores argentinos que casi en menos de un lustro habrán visto el rostro de Albarn tres años seguidos, dos veces con la excepcional banda inglesa y una inolvidable visita en plan solista. “El látigo mágico”(The Magic Whip) fue lanzado en abril y es el primer trabajo de estudio, doce años después del recordado álbum “Think Tank”, duros tiempos en los que muchos jamás imaginaron un regreso tan poderoso como el que hoy testimonian y disfrutan millones de fanáticos. Han pasado apenas unas catorce horas desde que tocaron en la mágica plataforma londinese y reunidos en un salón alquilado por los directivos de Warner Music, los integrantes muestran un entusiasmo inédito por hablar con un medio de Argentina. Cada uno de los artistas tiene hacia nuestra nación un amor que supera lo protocolar, y hace posible que de una charla que duraría apenas 20 minutos según lo acordado, pero que por esas cosas del destino duplica su tiempo mientras aparecen las consultas sobre la expectativa del público ante el anuncio del regreso.

De alguna manera “The Magic Whip” rompe con la logística que propone un nuevo disco en la historia de un grupo que acuñó miles de horas registrando sus canciones.

Damon Albarn: Sí, digamos que casualmente coincidió con aquella época en que estaban las fechas por Sudamérica a fines de 2013 y unos meses antes aparecieron unos huecos bastante significativos en el calendario entre un tramo de la gira y el siguiente. Teníamos varias maquetas con un armazón bastante compacto de muchas canciones y aprovechamos un curioso break que había mientras tocábamos en la zona asiática. Una noche hablamos de ponerlas en un estudio y dejarlas macerar con la tranquilidad de no estar apurados con su proceso de edición. En aquél momento la gente de producción nos señaló que lo más rápido en esa situación era meternos en los Avon Studios, un lugar de Hong Kong donde los requerimientos técnicos eran más que suficientes para lo que buscábamos. Sabíamos de antemano que había que aprovechar esos cinco días y sin dudas la circunstancia de no contar con más tiempo nos obligaba a llevar las cosas sin demasiadas dudas. Lo que sigue ya es historia: dejamos bastante material ahí armado, retomamos el tour, estuvimos casi a fin de año en Buenos Aires y casi un año más tarde volvimos a revisar aquello que estaba grabado y nos llevamos una sorpresa muy grata. Stephen Street, nuestro productor en esos adrenalí- nicos comienzos, metió mano al material con Graham Coxon, quedando para una última etapa colocar todas las voces, mientras revisaba una y otra vez lo que grabaría casi con la primera mezcla terminada.

La presencia de ustedes cerrando un importante festival en Argentina se inscribió como el mejor concierto del año para el público y los medios. ¿Lo recuerdan?

Damon Albarn: ¿Recordarlo?… lo difícil sería olvidar aquella noche en ese predio parecido a un parque de diversiones que se lo tragó el tiempo. La reacción de toda la gente cuando subimos al escenario supera por lejos muchas de las sensaciones que hemos vivido en un montón de lugares donde, supuestamente, jugábamos de locales. Lamento sonar un poco obvio, pero no hay otra manera de expresarlo: nos emociona ver como los argentinos aman locamente nuestra música; las reacciones del público y las cosas que nos cantan en cada intermedio son fantásticas; cientos de personas que te esperan un montón de horas en el aeropuerto, que montan guardia en la puerta del hotel y que son los mismos que, apenas abren las puertas del lugar del show, volvés a ver ahí adelante con un brutal entusiasmo y esa alegría que nos motiva a entregar hasta lo último en un concierto. Argentina es un lugar musical por excelencia, lo comentan todos los músicos que pasaron por ahí.

La excusa por la que estoy aquí es que hablen del nuevo disco y llama la atención que la apertura de este álbum sea con un tema tan especial como “Lonesome Street”

Graham Coxon: Digamos que la canción es un fresco de toda esa basura de los últimos cincuenta años en realidad, una mirada absurda en la música pop inglesa. Está el ritmo y su cadencia pegadiza, con mucha alegría, muy fresca pero lo curioso de la canción es ahí cuando cambia y el tema se pone bastante extraño en su estructura. Probablemente esa es la parte de la canción que más disfruto, propone lo inesperado desde un lugar común.

Alex James: Casi como la falta de definición de Hong Kong en pleno 2015, es muy loco, realmente ahora no recuerdo como el tema adquirió esa connotación tan sorpresiva, como muchos de los temas apareció de primera escritura, es decir, estando todos allí en la sala tratando de tocar una cosa más poderosa que la anterior.

Es imposible no sustraerse al clima de “firme gigantismo” que proponen los nuevos edificios de Asia en estos últimos años y algo de eso fluye con “New World Towers”

Alex James: Apenas la percibo terminada, no puedo escucharla sin sentirme transmutado a lo que todos suponen, no haber vivenciado ese hábitat de luces intermitentes, los muy extraños menús que ofrecen a los comensales y esa completa sensación de una universal estructura mundana sin parangón. De alguna manera entendés que Hong Kong es como si fuera un universo paralelo que, aunque tenga todo lo que tiene, estar allí significa algo completamente diferente. Ese lugar es una tierra con una energía sin límites. Ves a tu alrededor esos horizontes en expansión sumados al crecimiento y prosperidad.

Dave Rowntree: Honestamente no es mi intención poner palabras en boca de Damon en algo así. Buscando explicar el tema, para mí esta canción es una de mis favoritas en este disco y desde el título lo primero que me surge es pensar en que esas “Nuevas Torres” sin dudas son los edificios, esos enormes edificios que observábamos por el lado del hotel cada vez que teníamos unos segundos para comprender donde estábamos metidos fuera de los escenarios del show. Hay muchas imágenes fuertes pero, en síntesis, todo camina hacia una mirada bastante melancólica que, de alguna manera, está testimoniada toda mi experiencia de soledad durante la gira. Suena raro que te comente esto, porque todos al decirlo me miran y preguntan “¿qué soledad si estás rodeado de gente todo el tiempo?”. Lo puntual es que cada minuto que tenés para vos pasa más rápido de lo imaginado. Hay una melancolía muy poderosa por estar muy lejos de nuestras familias. Nos pasa como a todos los tenistas del mundo, cada mañana despertás en un cuarto diferente de hotel. Me ha demandado muchas palabras explicar lo que significa para mí, entonces recuerdo los términos que usó Damon en la letra, demostrándonos cuan inteligente fue ahí para ponerlo en una canción, capturando el concepto muy bien y el espíritu de cada uno de nosotros que asoma en esa composición.

La forma de ser de alguno de ustedes se retrata en “My Terracota Heart”…

Graham Coxon: Está bien ese tipo de mirada. Honestamente no me acordaba completa la letra hasta que la habíamos terminado, pero en ese momento estábamos entretenidos en la situación de escuchar una premezcla junto con algunas personas invitadas. Me sentía cómodo cantando las líricas y en un momento me cayó la ficha, dije “podría ser sobre mí realmente y también podrían percibirse los altibajos de mi relación con Damon en todos estos años con la banda”. Él de alguna manera me apoyó sobre esa visión, pero siento que lo más curioso son un par de canciones que reflejan extrañamente a través de mis ojos en el pasado las cosas que pienso. Siempre he tenido la impresión de que las experiencias que acumulamos nos han permitido mejorar, pero, al mismo tiempo, me llama la atención como él puede plantear una mirada tan especial sobre todas esas cosas que nos ocurren.

Hay una letra que, sin promoción alguna, armó bastante revuelo en la gente.

Damon Albarn: Ya sé, no lo digas, te estás refiriendo a “There Are Too Many Of Us” (hay demasiados de nosotros). La gente se sabe bien esa parte de “nos planteamos esta pregunta a nuestros hijos /que a todos nos lleva a alejarse /en sus propias casitas /de los mismos errores que cometimos”, tenés razón. Corre una sensación de miedo en esa canción, más si esto se traduce en imágenes de show. Nos pasó algo muy especial después de escuchar el disco terminado y fue comprobar la gran cantidad de imágenes que hay en este disco y eso nos ha permitido dramatizar un poco de todo eso en el escenario. Desenfocadamente y con ironía, es agradable para nosotros sentir que lo estamos haciendo de nuevo, pero de una manera moderna, realmente muy moderna. Pero aclaro que no se siente en absoluto ninguna nostalgia, sólo se siente como que es el mundo de hoy y eso es lo que nos dio nuestro poder, sentimos una experiencia similar, pero no es que en una determinada situación estemos tratando de replicar esa experiencia en absoluto, sólo se siente. Se siente interesante de nuevo y que vale la pena, al menos, la articulación de esa alegría de nuevo.

Sobre el final del disco aparece “Pyongyang” que juega con un clásico literario

Damon Albarn: Te explico por dónde surgió. Había estado algunos días allí en Corea del Norte. Fui a investigar para la idea de “Alicia en el País de las Maravillas” como puesta en una letra o algo así, pero antes que suene borroso aclaro que no fue de esa manera, no es que hay una especie de “Alicia en el País de las Maravillas” establecido allí en Corea del Norte con el Kim Il Sung como la duquesa, no es así. Hubiera sido bueno (risas), pero no es así. Pero sí, fui allí por diez días y el lugar me pareció realmente muy mágico. Podría a esta altura sentenciar que fue una experiencia extraordinaria y que tuve algún tipo de idea loca para hacer una canción. Bueno, sentí de verdad que tenía que escribir sobre esto y así es como esa canción… es mi experiencia allí. Es un disco bastante político, pero no abiertamente, porque eso no es realmente cercano a mi estilo. Busco de alguna forma tener un sentido de los tiempos y lo que nos sucede eventualmente. Dave Rowntree: Realmente es algo muy diferente, vinculado con la imaginación y podría decir que estuve un poco celoso que Damon haya ido a Corea del Norte porque hay lugares a los que me gustaría trasladarme. Es una de esas canciones en las que disfruto mucho de estar en un grupo así como baterista. Es de esas canciones que te suman mucho a la hora en que sentís que estás contribuyendo a esa obra. Ni hablar al pasarlo al espectáculo, sobresale la excelencia de Damon para componer una línea melódica que parece tan fácil, pero que luego al analizar comprendés que trabajó duro en ello. Es de las canciones que me recuerdan constantemente por qué todos nos metimos en la música de esta manera.

Hay un tema que refleja el espíritu de la grabación y no pasa desapercibido

Damon Albarn: Sí, obviamente es “ONG ONG”. Podría sintetizarse como el reflejo de lo que produce esta grabación: partir de lo que somos, como una banda de garaje. Entonces si lo reducís a lo mínimo, percibís como comenzó este disco. Una banda, que quiere entrar a grabar y en un momento está en el medio de la nada, alguno dirà “solo hay que poner un estudio de grabación en Hong Kong”, pero fue así. De alguna manera este álbum apareció en medio de la nada cuando estábamos en la pausa de gira. Entre los temas o maquetas lo único que tenía forma era un demo denominado “ONG ONG”, realmente no sé por qué le había puesto ese título, pero me bastó regresar al tema para sentir que estaba muy a gusto con lo que proponía. Le mantuve el título a esa grabación porque sinceramente no podía encontrar que me había llevado a titular ese tema así. Entonces me fijé en Google si había algo que lo hubiese motivado, hay algo referido al Lejano Oriente, creo que algo como “ONG ONG Holdings”, pero no me aparecía referencia alguna como una palabra que figurara en algún tipo de idioma. No se trata de un argot, lo gracioso ocurrió cuando la escribí en un papel y me puse a mirar, me di cuenta que si allí ponía una H y una K, aparecía la palabra “Hong Kong”. Ahí las casualidades y causalidades entraron en juego, era muy raro, porque había terminado en tiempo record una canción en Hong Kong y fue allí donde estaba el título todo el tiempo. Graham Coxon: En lo musical solo puedo contarte que es una secuencia de acordes que se utiliza frecuentemente, con una base de piano muy extraño. A mí me terminó de cerrar la idea del tema cuando Damon puso el factor decisivo de la existencia en la letra, aquello de “yo quiero estar contigo”. Ahí apareció el sentido del tema realmente para mí. Sabía al tomar el track que era una buena melodía y que probablemente podría llegar a cualquier letra sólo por la melodía, pero con esa letra dije “ah, sí tiene mucho sentido”, a tono con una verdadera melodía navideña, distraerse en Bahamas con las palmeras y los aviones que despegan cerca de la playa perfecta y que poder encontrarte algunas estrellas de rock paseando por la playa, ridículo y gracioso a la vez, pero con otro sentido.

¿Tienen conciencia de la cantidad de gente que los está esperando en Argentina?

Damon Albarn: Precisamente eso es lo que nos lleva a sostener las energías. Percibir esa motivación que nos provoca el público de distintos lugares que aguarda nuestra visita. En el caso del público argentino, es uno de los más significativos porque la gente parece como loca cada vez que pueden vernos. Difícilmente uno olvide la sensación de todas y cada una de las experiencias cuando pisamos el aeropuerto y a los pocos minutos vemos un montón de personas con sonrisas que parecen propias de una fiesta o un aniversario. Estamos felices de volver a un lugar donde somos realmente muy queridos.

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